A veces, la vida tiene un sentido del humor exquisito. Te pasas años caminando, creando, cayendo y levantándote, creyendo que eres un náufrago solitario en un mar de ideas, para de repente descubrir que, en la orilla de al lado, alguien seguía tus mismos pasos.
Hace poco tuve el placer —y el vértigo— de presentar mi libro, Sincericidio, en la galería Vearte de Alicante. Pero lo que realmente hizo que esa noche fuera un "antes y un después" no fue solo el libro en sí, sino quién me acompañó a presentarlo y la conversación que tuvimos después.
El reencuentro: De los chiringuitos al papel
Ella, la mujer que me entrevistó y que puso palabras a mi presentación, no era una desconocida, aunque el tiempo hubiera jugado al escondite con nosotros. Me recordó algo que yo guardaba en un rincón del alma: hace quince años, en una de esas noches eternas del Mediterráneo, terminamos bailando encima de las mesas de un chiringuito.
Pasar de esa risa despreocupada de juventud a una charla profunda sobre la vida, el diseño de calzado y la honestidad radical, ha sido uno de los regalos más curiosos de mi trayectoria. Ella ha sabido leer entre líneas, entendiendo que mi historia no es una biografía al uso, sino un mosaico de intuiciones.
¿Por qué dejarme entrevistar así?
Muchos me preguntan por qué exponerme de esta manera. En la entrevista, que podéis leer en detalle en la Revista Digital Neu, ella me lanzó preguntas que me obligaron a mirarme al espejo sin filtros.
Hablamos de lo que significa ser "maestro de nada y aprendiz de todo". Me preguntaba si la creatividad es para mí una forma de entender el mundo o de sobrevivir a él. Y la verdad es que, tras siete intervenciones quirúrgicas y ver la luz al final del túnel más veces de las que me gustaría admitir, crear es mi único oxígeno.
Los puntos clave de nuestra charla
Si algo agradezco de esta entrevista es que ella no se quedó en la superficie. Me permitió desahogarme sobre temas que me queman por dentro:
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El "Sincericidio": Le conté cómo el título no es solo una palabra sonora; es la decisión de dejar que la verdad duela si es necesario, antes que vivir en la mentira de la apariencia.
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La familia como vacuna: Hablamos de mi papel de padre y madre, de ser ese "tutor de madera" que guía a sus hijos. Para mí, la familia monoparental ha sido la cura definitiva contra el ego.
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El miedo y la fe: Le confesé que para mí el miedo es solo falta de fe. Y no hablo de religión, sino de espíritu. Los que gobiernan el mundo hoy son seres vacíos de alma, y mi libro es mi pequeña forma de intimidar a esos "depredadores" con la fuerza de la experiencia vivida.
Una conversación que sigue abierta
Lo que más me gustó de la entrevista fue que no se sintió como un interrogatorio, sino como esa biografía oral que yo siempre quise escribir: algo anárquico, emocional y auténtico. Ella supo conectar mi pasado en Gran Alacant, mis días de ala delta y mi amor por el diseño con este presente de escritor "sincericida".
A través de sus preguntas, pude explicar que no quiero dar respuestas definitivas. Solo quiero que, cuando alguien termine de leerme o de escucharnos hablar, se pregunte: ¿Qué voy a hacer hoy para dejar este mundo un poco mejor?
Gracias a ella por rescatar nuestra risa de hace quince años y por ayudarme a desplegar el plumaje en este momento de la historia donde ya no vale camuflarse.
Podéis leer la entrevista completa y juzgar por vosotros mismos si hemos logrado esa "honestidad radical" que tanto buscamos:
👉 Leer la conversación con Clemente Tormo en Revista Neu
Nos vemos en el cambio. Porque el que teme el cambio, muere antes.